7.10.18

Gracias

A veces ayuda observar, intuir, creer, que somos espejos. Que somos maestros. Y que ahí donde hay un conflicto, hay la oportunidad de "resolverlo".
Ningún encuentro es casual, incluso los más sutiles, y el aprendizaje como escribió Milan Kundera no suele venir del acto que tú eliges sino del acto con el que te topas contra tu elección, tu pensamiento y tu deseo, por ese camino has de ir, ahí es donde has de hacer de aprendiz. A veces el contrato sagrado que tenemos con el otro no nos será agradable, ahí tendremos que estar atentos, porque será una clara invitación de algo que trascender, será ahí donde habrá que observar más profundamente, trabajar el espíritu y agradecer.
"Somos seres divinos en un viaje compartido, cada uno con dones y talentos que llevamos para completar nuestra gran obra. Estoy aquí para ayudarte a vivir de acuerdo son tu mayor potencial, como tú lo haces por mí. Este es nuestro contrato sagrado"

22.9.18

Soñar

18/12/2016 12:11
-Soñé contigo

-¿Qué soñaste?

-Discutimos por algo

-¿Te acuerdas de qué?

-Creo que yo te decía que no me caías bien y que ya no teníamos nada de que hablar, ni nada en común

-¿Sientes eso Clau?

-Un poco sí, más bien, lo que siento es que ya no tenemos mucha conexión, ya no estamos tan conectadas. te quiero mucho y te aprecio mucho, creo que eres una de las mujeres más inteligentes que he conocido.


-Entiendo.
Es irrelevante respecto al amor que yo te tengo que es incondicional. 







-Ayer me acordé que me gusta muchísimo viajar, aunque no llegue a ningún lugar, la sensación de sólo ir hacia algo me gusta muchísimo. Y estoy trabajando en el instituto de investigaciones filológicas, hasta agosto más o menos. Ví una maestría en Valencia que me gustó mucho y me gustaría ir a estudiar allá. (...)

-A veces me dan ganas de salirme de mi cuerpo, ja, no sé si eso tiene sentido para ti. Es como no ser una persona.

-Nunca he tenido ganas pero lo entiendo. Me pasó que una vez soñé que iba al mar y que entraba hasta que cubría mi cabeza, pero no me ahogaba. Y en un momento sentí que yo era el mar.

-Woow. Sí... así es eso que quiero. Eso sentía cuando bailaba ballet, de niña. Y creo que se siente similar el tango.

-Es mi sueño favorito

-Es un sueño muy hermoso Clau. Hiciste que me lo imaginara perfecto.

-Deberias volver a bailar. A mi me gusta bailar, pero no encuentro mi ritmo. Una vez soñé que volaba pero fue un sueño raro, a mi lo que más me gusta es soñar.

-Jaja, haz un diario de sueños. ¿Cómo era tu sueño?

-Era al amanecer, cuando recién sale el sol y aún se ve medio oscuro. Estaba en un monte muy alto que tenía una barranca. Estaba con mi mamá y mi abuela, el caso es que teníamos que volar al otro lado, pero sólo una de las tres podía llegar. Y pues dejaron que volara yo. 
Una vez soñé que era un robot.

-Eso esta bien padre

-Sí ¿por qué quieres estar más allá del tiempo?

-No lo sé. Te acuerdas cuando el botón rojo y la velada con Anís?

-Sí, muy a menudo. Estábamos en el centro con David, luego fuimos a casa de mi amiga Laura, nos quedamos en la zotehuela, y había un boiler

-R2


-Sí. Tú le tomaste fotos a uno de mis lunares.






9 de febrero 2018

Querida Clau, el martes fui a una fiesta como a las que solíamos ir hace diez años. Los recordé a todos, pero en especial a ti. Fue cuando me formé para el baño que encontré frente a mi a una chica universitaria tan parecida a ti a los 23. No pude dejar de verla y pensar en lo bonita que te veías cuando llegaste esa noche a "Clínica Regina" con tu vestido negro y aretes rojos. ¿Fue ese mismo día que "La bota" se inundó y terminamos la noche hablando de "Jeux d'enfants" en la zotehuela de Laura? No lo recuerdo. Recuerdo sin embargo otras cosas. Nuestras risas, nuestros afectos, nuestras conversaciones.

Hace una semana mi prima mandó un mensaje, desazonada porque la que fue su mejor amiga la eliminó de facebook. Después preguntó, casi amenazando:
-Tú no me harás eso nunca, ¿verdad?
-Nunca voy a dejar de quererte incluso tú no me quieras. Dije, luego pensé en ti.
Querida Clau. El amor es algo que no se rompe.
Hoy te busqué para decirte, y al ver que me has eliminado, sonrío y me lo tomo con gracia... como solíamos hacer.

Te quiero mi Clau.






«la razón nos ha enseñado a limitarnos

nos ha enseñado a ganar, pero nunca a perder.

Qué tal si hacemos todo lo que hacemos en realidad para perder

pero no para perder perder

si no más bien para darnos por completo sin quedarnos con nada » 



Claudia González



Bes

15.6.18


«Y ojalá pueda obligarme a ser siempre un cazador de lo bello y nunca se me escape nada.»

17.4.18

Mi corazón era un violín.








Ya eres un incontenido, ya llenas todo: el sol, el aire, los campos y la tierra
vives en todos lados y en todos lados como nunca, sonríes.







Dos ríos nacieron donde lo enterraron
uno hacia el norte, otro hacia el sur
y todo mundo tuvo agua

26.9.17

Temblor

La cabeza repleta de preguntas
la piel abierta poro a poro
la sensibilidad se desborda como río
mis manos lo toman y lo bebo...


30.8.17

Hoy es mi cumpleaños



XIII
los que convencieron a las multitudes con su inspiración, los que conversaron tres días sin parar con las cabezas rapadas y luego saltaron al vacío, los que repitieron las palabras cientos de veces hasta llegar a los centros armónicos del lenguaje y hacer saltar la poesía en pedazos, los que se perforaron el cerebro para introducir gloria, ideas científicas y saludos de cumpleaños, los que liberaron a todos los pájaros de los museos y a todas las esporas de los invernaderos, los que abrazaron a sus madres, hermanas y amantes antes de partir a abrazar el mar, los que descubrieron los caminos auténticos en medio de la confusión, los que entregaron su sangre sonriendo, los hombres-faros que se irguieron majestuosos en los mares y en los tiempos, los primeros en señalar el cielo y en ser deslumbrados por él y en pagar por su pureza en la oscuridad para siempre, todos ellos se elevan esta mañana, bocas agrias al despertar, ojos que echan raíces en el espejo, buscando la vida, que trepa, libélula en nuestra sangre.
Fragmentos de Diario de un agonizante, 1995, Julio Inverso, Vintén Editor.

25.8.17

Mexicana



Mi amor por Oaxaca es mayor a mi amor por cualquier hombre.




26.7.17

GRITAR

"Tengo ganas de levantar los brazos y gritar cosas de un salvajismo ignorado, de decir palabras a los misterios altos, de afirmar una nueva personalidad vasta a los grandes espacios de la materia vacía.
Pero me reprimo y sereno. «¡Soy del tamaño de lo que veo!» Y la frase sigue siendo para mí el alma entera, apoyo en ella todas las emociones que siento, y sobre mí, por dentro, como sobre la ciudad, por fuera, cae la paz indescifrable del duro claro de luna que empieza ancho con el anochecer." 

Fernando Pessoa


Mónica Bedmar

15.2.17

¿Intuirás, cuando callo, por qué grito?

“Y si queriendo alzarte nada has alcanzado 
Déjate caer sin parar tu caída 
sin miedo al fondo de la sombra
 Sin miedo al enigma de ti mismo 
Acaso encuentres una luz sin noche
 Perdida en las grietas de los precipicios" 






Eso era lo que me provocaba. Le llamé vertigo, luego un día sobre un puente,  me di cuenta que no se trataba de un instinto suicida, era más bien... este llamado a lo inmenso.






8.11.16

La furia



verás
a juzgar por los retratos familiares 
que guardo en un álbum de mi iphone
titulado parís junio 2016
papá tú y yo fuimos muy felices 
en el número 10 de la rue poissonnière
cantando como las personas felices
abrazándonos como las personas felices
y hasta culpándonos como las personas que parecen felices
pero que en realidad se sienten mediocres

los tres sabemos que una fotografía bonita
no ha de significar cosas bonitas necesariamente

a veces se trata sólo del fragmento más luminoso
que alcanzamos a rescatar de la tormenta

e igual que parís bajo la lluvia de junio puede ser hermosa
el amor bajo la ira también puede sosegarse

no te asustes
no digo que estuviéramos fingiendo

lo que trato de explicar es por qué las vidas perfectas
a veces precisan de un portazo 
de un golpe en la pared
o de un yo me largo

sin eso
no serían perfectas
sin furia
papá tú y yo nos desmoronaríamos
porque quizá ser feliz sólo sea saber soportarse

a juzgar por las fotografías 
en las que tu cabecita sobresale del portabebés marrón
y en las que se aprecia nuestro gusto por el queso oloroso
los litros de salsa de soja de la rue sainte anne
o las librerías más turísticas y polvorientas
tú serás un hombre y llorarás como lloran los hombres

tu serás un hombre y odiarás como odian los hombres

tu serás un hombre y amarás 
como papá y yo te amamos en este instante
empapados por la lluvia que disfraza a la ciudad
ebrios de las lágrimas que construyen nuestra paciencia



***
París, junio de 2016.
Texto publicado en el suplemento Vein Kids de la revista Vein.

14.10.16

Eso fue lo que pactó mi corazón*



A Omar Alej



Hay algunas cosas que no he descrito aquí.
Sabes bien,  no gusto de hablar de tristezas, no por falta de confianza, es sólo que creo que lo que pensamos se expande.

Estuve adolorida. Te recordé varias veces cuando en una llamada- de esos regalos precisos que tu generosidad  tiene  conmigo- argumentando "la poca elegancia" que hay en las mentiras, me advertiste que debía marcharme para que el dolor no me tocara, supongo.

Cómo cada vez no hice caso,  tú ya lo sabías,  me entusiasman las barreras que parecen  no demasiado altas para poder saltarse. Mi obsesión por las transformaciones me tomó una vez más y abrió la puerta a un futuro repleto de sinuosidades.Pues bien, no te he contado  lo que ha seguido después, y no tiene importancia que lo cuente ahora. No es eso lo que esta noche me motiva a escribirte.

Fue, hace casi dos años y medio, era primavera, había tomado la decisión de cerrar el canal de televisión. Me encontraba -podrás imaginarlo- en uno de esos pequeños lutos que nadie es capaz de percibir desde  la superficie. Estaba, de nuevo, a la entrada de un  futuro impredecible.

Era martes, y tenía una cita de trabajo en una empresa  dedicada a construir refinerías. No describiré ahora lo desolador que fue adentrarme en este lugar averiado en la época de la revolución industrial, puede parecer exagerado. Lo que sí puedo decir es que durante los meses que permanecí en esa rutina, tuve que hacer de mi mundo interior una fortaleza para sobrevivirle.

La entrevista duró seis o más horas, entre exámenes y  preguntas se hizo de noche. A las ocho,  una de las aspirantes me pidió mi turno para pasar primero y regresar pronto a cuidar a su hija, así que terminé siendo la ultima.  Cuando salí de ahí todo estaba oscuro, caminé entre una calle  de tierra guiándome por el paso lejano de los trailers que aluzaban a lo lejos. Me habían contratado.

 Regresé en un camión lleno de trabajadores con uniforme naranja que trabajan para PEMEX. Hablé a mi mamá para contarle. Llegué a la casa que acababa de rentar. Al siguiente día debía conseguir un certificado médico y un acta de nacimiento original para finalizar el tramite.

_____________

Meses antes, Helios Mora había terminado su viaje por Brasil y había vuelto a México, sin ningún compromiso ni plan estructurado  decidió visitarme. Reaccioné feliz a su reencuentro y recordé con cariño los años de infancia que compartimos en Oaxaca.

 Cosas que pasan, cosas que ya están dispuestas por la vida, se quedó a trabajar en mi canal y se mudó a vivir conmigo. Era una maravilla compartir casa con mi mejor amigo. Hacíamos por la mañana el trabajo creativo y por la tarde cocinábamos, tomábamos vino o café y platicábamos en la sobremesa. Nos inscribimos juntos a clases de pilates y salsa.  Nos hicimos un maravilloso equipo, su presencia me iluminaba siempre.

Uno de esos días, antes de comenzar a trabajar, fuimos al centro del pueblo en donde habían instalado grandes carpas de libros,  le dije que escogiera uno y se lo regalé.

Añadí:

-Después que lo leas me lo compartes.

Las siguientes semanas en varias ocasiones me recordó que había leído ya el libro y que estaba listo para convidarmelo. Lo seguimos dejando para después.

"Hay algo muy importante que quiero leerte" Me dijo una noche.

Contesté que estaba un poco cansada, y él dejó de insistir.
Pasaron las semanas y los eventos tristes, en esos días me invadía de a poco el miedo, la desazón, la incertidumbre.

___________

La mañana siguiente a mi entrevista de trabajo acordé  verme con Lula para que me acompañara por el acta de nacimiento. Llegó puntual pero me dijo que no podía ir conmigo porque su mamá estaba enferma, la disculpé y le invité un helado. Camino a la heladería nos topamos con una tienda de colchas, como necesitaba una nos metimos a verlas, mientras yo miraba las colchas la dependienta platicaba con una mujer. Charlaban sobre Dios, luego se despidieron, la mujer  salió de la tienda, pero de inmediato -como si hubiera reflexionado en pocos segundos algo muy apremiante- dio media vuelta, volvió  y abruptamente soltó otra pregunta, la muchacha le respondió con un salmo. Esa escena me causó una fuerte impresión, y agradecí en secreto estar en ese instante en  ese lugar. En aquel momento sin embargo cada cosa que te cuento era un elemento aislado y sin tanta importancia.

Finalmente  Helios me acompañó por el acta de nacimiento  al pueblo de San Agustin Tlaxiaca, lugar donde me registró mi padre, ahí me hicieron el trámite que necesitaba. Regresamos a casa con la prueba de mi identidad después de comer barbacoa y consome en la plaza pública.

Viajando en el  autobús de regreso a Tlaxcoapan la desazón volvió a meterse en mi mente, Helios sentado al lado mío  sacó un libro y comenzó a leer en silencio. Me acerque unos minutos más tarde y mientras reposaba mi cabeza en su hombro le pedí que me leyera. Ese capitulo del libro hablaba del miedo y de la fé. Las palabras que leyó  eran las palabras indicadas, suerte de bibliomancía. Lo interrumpí animada para contarle lo que había pasado antes en la tienda de colchas. Le expliqué como el salmo que pronunció aquella chica había causado una impresión profunda en mí, él me escuchó atento; le pedí que retomara la lectura, cambió la hoja y entonces leyó lo siguiente:


“Ponedme a prueba dice el eterno a la muchedumbre. Y vereís si no abro para vosotros las compuertas de los cielos, Si no derramo sobre vosotros una bendición tal que no tendreís lugar para guardarla.”


No podía creerlo, ¡era ese salmo!

"Es el salmo que escuché ayer  Helios"  volví a interrumpir.

Él cerró el libro, me miro a los ojos y dijo: Este es el libro que llevo semanas queriendo leerte. Escuchame: cuando hay un mensaje que se repite varias veces en muy poco espacio de tiempo, es  algo que el universo desea que sepas.

Agregó: No soy yo quien te dice esto Bessie, es Dios que te habla a través de mí. 

Mientras nos mirábamos mis ojos se conmovieron y  toda la presión contenida comenzó a disminuir, entonces tuve fe.


Quise contarte esto desde hace muchos días, seguramente desde aquel entonces, y cada vez que lo hacía algo más me impedía publicarlo, algunas veces fue el trabajo, otras el sueño.
Sabes, no te lo he dicho pero me ocurre con frecuencia que la gente piensa que mi  forma de mirar las cosas es una especie de ingenuidad, noto como les abruma demasiado mi visión positiva sobre los temas que plantean, como si compadecieran mi ignorancia de la “realidad”, el mundo, piensan, siendo realistas, no es bueno.  Yo creo que la realidad es un acuerdo, una estructura.

No necesito, sin embargo dar explicaciones, la vida guarda en si misma una esperanza inagotable, Todo cuando nos rodea es hermoso. Hay incluso en la desazón y la tristeza  grandes maravillas dispuestas a ser comprendidas y descifradas.

Hace tantos días que no había vuelto  al blog querido Omar, lo he echado de menos.

Hoy, después de otras más cosas que han pasado y que he querido contarte puedo afirmar nuevamente que todo lo he caminado en el mejor de los mundos posibles, que no me arrepiento de nada, que la vida tiene misterios difíciles de describir, que el dolor también construye y  constato que muy  al contrario de la frase que se le adjudica a Albert Einstein, no es más fácil creer que pensar. 

Ese momento que hoy te comparto, a las 3:21 de la noche, mientras la ciudad duerme, fue sólo el comienzo de un proceso donde debí ser  fuerte. Ese mensaje lo recuerdo hasta ahora con la felicidad de quien encuentra certeza y lo repito:

No tengas miedo. Ten fe.






26.1.16

...

"Lo que buscas te está buscando"

23.1.16

VER

La actual sociedad positiva elimina cada vez más la negatividad de la herida. Eso se puede decir también del amor. Se evita cualquier intervención costosa que pueda conducir a una vulneración. También la percepción evita cada vez más la negatividad. Lo que domina la percepción es el "me gusta". Pero ver, en un sentido enfático. Siempre es ver de forma distinta, es decir, experimentar. No se puede ver de manera distinta sin exponerse a una vulneración. Ver presupone la vulnerabilidad. De lo contrario sólo se repite lo mismo. Sensibilidad es vulnerabilidad. La herida -así podría decirse también-es el momento de verdad que encierra el ver. Sin herida no hay verdad, es más, ni siquiera verdadera percepción. -Byung-Chul Han. Die Errettung des Schönen



Estoy aprendiendo a ver. No sé a qué se debe , pero todo penetra en mi más hondamente y no se queda en el lugar en el que siempre solía terminar. Tengo un interior del que no sabía. Ahora todo va hacía ahí. No sé qué es lo que ahí sucede.- Rilke



14.1.16

LAGRIMAS DE SAN LORENZO

Ayer por la tarde me llamó Dandi. Me preguntó si recordaba  cuando me detenía en el metro a mirar las fotografias de los desaparecidos. Eso fue lo primero que dijo. Me estremecí al instante.

 Dandi y yo eramos estudiantes cuando fuimos novios, viajabamos todo el tiempo en metro, jugabamos a ser desconocidos en los vagones del tren, me preguntaba mi nombre, me regalaba un beso y luego al salir me cargaba en las escaleras, siempre reiamos. Era uno de nuestros lugares favoritos. Muchas veces en el anden yo me detenía a mirar esas fotografìas en blanco y negro, él primero se molestaba porque no comprendía que  me tardara tanto,  pero yo le hacía ver que era muy importante, porque casi nadie les pone atenciòn, y si un día nos topamos con esas personas desaparecidas podriamos ayudarlas a encontrar su casa, sus familias. Entonces convencido  me aguardaba  a que  memorizara los rostros, los lunares, las cicatrices, los ojos. Cuando estuvimos juntos Daniel dijo una vez que me amaba porque me detenía a mirar esas fotos, aunque se nos hiciera tarde.

Le dije que claro que recordaba, le dije  que le agradecía, cuando se quedó para curarme, le dije que nunca iba a olvidar ese acto de amor, me pidio que no estuviera triste, le dije que no sabía porque no me podían amar como yo amaba, me dijo que eso era mentira, que durante muchos años yo fui lo más importante en su vida, que gracias a mi también él era el hombre que era. Que él era la prueba de que me han amado mucho.

Dijo estar casi seguro de que Adrián me amaba, que no me pusiera triste. Que las personas tenemos cosas buenas y malas. Que nos equivocamos.

Me tranquilicé.



Lunita quiero que estés tranquila. Yo te quiero mucho. Eres una persona maravillosa

Eres una perseida de agosto
Emoticón smile
Esa es una sonrisa tuya?
Sí es
Lunita chiquitita
Cuando Daniel y yo nos separamos pasó mucho tiempo sin que supiera de él, hasta una tarde que recibí un mensajito diciendo:

Lunita ya sé que son las perseidas, son lagrimas de San Lorenzo, está noche iré a verlas para recordarte.


Hace siete años yo tenía un diario que se llamaba "Las perseidas de Agosto" me creía yo una estrella fugaz.  Pasaba rapido pero daba tiempo de pedirme algùn deseo.


BESSIE

Bessie means oath of God or God is satisfaction ( Greek, American nd Hebrew meaning) Bessie means God is bountiful or God of plenty (English meanin) Bessie means Pledge to God. Emoticón smile

11.1.16

JUVENTUD

El dolor es, en las almas superiores, una austera fuente de optimismo; porque ante la profundidad de los arcanos que el dolor descubre y ahonda, el alma exaltada y ardiente obtiene la orgullosa y suprema compensación de reconfortarse en sí misma y de sentir en las propias entrañas del martirio, la palpitación de una indestructible juventud.
«¿Cuan viejo soy realmente? Lo ignoro; así como lo joven que aún seré.»

10.8.15

TIEMPO NUEVO



En el Imperio azteca, cada cincuenta y dos años, una sola vez en la vida, el mundo se acercaba a su fin. El sol dejaría de moverse, la noche se tornaría eterna y los demonios devoradores de hombres descenderían para reinar sobre la tierra.
En esa fecha se apagaban todos los fuegos y se barría bien el suelo. La ropa vieja, las imágenes de los dioses conservadas en el interior de las casas, las piedras de la lumbre sobre las que se colocaban las ollas, las esteras, los morteros y las muelas se arrojaban a lagos y ríos. Las embarazadas recibían máscaras de maguey y se las encerraba en los graneros; si el mundo llegaba a su fin, ellas se convertirían en monstruos.

Esa noche todos vestían ropas nuevas, subían a terrazas y tejados; nadie debía tocar el suelo. A los niños se los zarandeaba y amenazaba para mantenerlos despiertos; pues los que cayeran dormidos despertarían convertidos en ratones. En Tenochtitlán, la capital, todas las miradas se dirigían al templo situado en lo alto del Cerro de la Estrella. Allí, a medianoche, los sacerdotes observaban la constelación llamada Tianquiztli («el Mercado»), nuestras Pléyades, para cerciorarse de que cruzaban el meridiano, lo cual garantizaría otros cincuenta y dos años de vida. En el templo, a un prisionero sin defectos físicos, cuyo nombre significara «turquesa», «año», «fuego», «hierba» o «cometa» —palabras que denotan un tiempo precioso—, se lo tendía sobre una piedra plana con un trozo de madera encima del pecho. Cuando la constelación Tianquiztli comenzaba a cruzar la línea, un sacerdote se afanaba en frotar su arco en el trozo de madera para hacer fuego. Algo de humo, unas cuantas chispas, y entonces, mientras la madera prendía, rajaban el pecho del prisionero con un cuchillo de obsidiana, le extraían el corazón y lo echaban al fuego.
A su alrededor apilaban cuatro haces de leña, con trece troncos cada uno, para que todo el cuerpo fuese consumido por las llamas. A medida que la hoguera se hacía visible, la gente se punzaba las orejas y las de sus hijos y esparcía la sangre hacia las llamas. Los mensajeros portaban antorchas desde el Cerro de la Estrella hasta los templos principales, y desde allí hasta los palacios, y tras los palacios recorrían cada una de las calles, pasaban casa por casa,hasta que la ciudad entera quedaba otra vez iluminada. Durante toda la noche, corredores de relevo portaban el fuego nuevo a lo largo y ancho del imperio. La gente se arrojaba a las llamas para ser bendecida por su don.
A los niños nacidos esa noche se les daba el nombre de Tiempo Nuevo. Por la mañana se extendían nuevas esteras, se colocaban nuevas piedras en las lumbres, se quemaba copal y todos comían pastelillos de semillas de amaranto bañados en miel. Se decapitaban codornices.

15.7.15

Papá


No le pidas a tus hijos tener vidas extraordinarias. Tal esfuerzo puede parecer admirable, pero es el camino a la locura. Ayúdales, en cambio, a encontrar el asombro y la maravilla de una vida ordinaria. Muéstrales cómo llorar cuando las mascotas y la gente mueren. Muéstrales el placer infinito de tocar una mano . Y haz que lo ordinario cobre vida para ellos . William Martín 

Papá me dio todo lo que necesitaba para mi vida:
Imaginación.

8.3.15

UNA UÑA



(un fragmento de El Sueño de Visnu)

Bendita sea la sangre que no se sale de mis venas, benditos sean mis músculos que se amoldan a mi cuerpo. He aquí la gracia interna de estar vivos, de poder mover los dedos para acariciar la hoja. La ética de mis pulmones, mis pulmones atados entre sí por una cuerda, que no avanzan más allá de las paredes de mi plexo. He ahí la ética de mi plexo, de mi plexo lunar y azulado, que marca los límites a mi combustión interna.
He ahí la sociedad secreta de mi cuerpo. Son una danza muscular donde la sangre adora a las dos lunas, son un crecimiento de huesos como caricias. Bendita sea mi sangre, bendita mi columna que reúne las costillas como abrazo. Bendito sea mi cuerpo entero, este cuerpo formado en el vientre de mi madre, sin ninguna mano, sin ninguna ayuda. Bendita sea la ética de mis órganos internos, la ética en la que se confabulan, acaso con más precisión que los astros, porque todo dentro de mí yace con vida.
Bendita la formación de mis tendones, como murciélagos azules sujetados de dos cielos. Benditos mis riñones, pendientes de mi cuerpo por dos clavos. Benditos los discos de mi columna, los cartílagos de mis orejas, el cráneo magnífico que me retiene. Bendita la nieve de mis gemelos, y los pueblos hermosos de mis rodillas.
Heme aquí, heme aquí, cuando uno de los órganos enferma los demás lo cuidan. Heme aquí ante la sociedad secreta de mi cuerpo. Heme aquí admirando la bilis, el semen, la orina. Como tropeles blancos de caballos que descienden por el valle, como tropeles de caballos con el número tres dibujado en los cuartos. 

Benditos sean, benditos sean. Una corona de limo para ellos, una reverencia de capa muerta y sueño altivo. Benditos sean, benditos sean, porque me dejan oler los perfumes del tiempo, porque me dejan ver los grandes acantilados, que en realidad son las rodillas de la tierra.
Benditos sean mis cabellos como una corona traviesa, benditos sean los surcos de mi frente, como un despeñadero donde solo crecen las flores más valientes. Benditas sean las praderas de mi brazo, donde las hierbas se inclinan a gozar su sueño. Sean benditos mis pies arqueados, como una escultura risueña que sostiene al mundo. Benditos, benditos sean mis ojos, como papalotes que se escapan de mi cráneo, y vuelan lejanamente a las comarcas de otro cuerpo.
Bendito sea mi pecho, que es el castillo de músculos y nervios, de huesos y tendones, de un pájaro dormido. Su canto es el flujo de los ríos, y el despertar temprano de los árboles en las montañas de mi cuello.

Ahí yace, una confabulación de miembros, una carroza tirada por caballos, que en la tarde se vuelven aves, y que en la noche se vuelven hombres. Ahí, ahí, como un reino donde los músculos del ano se sofocan, y donde los sexos son las flores abiertas de la mañana.
He ahí mi cuerpo, como una risa. He ahí mis brazos, cubiertos de lejanos pueblos y comarcas. En la parte más alta de mi espalda yace un mar que se agita con los movimientos tectónicos de mis pulmones. En la parte más seca de mis tobillos, hay un desierto que ondea largamente por mis años.
Ahí, ahí está mi cuerpo. Y lo bendigo, y me pongo a tirar magnolias por sus puertos, esperando que el mar copule con el polen, y entonces tenga una costa de pétalos, o un naufragio de pétalos, o una caza de pétalos con redes largas por mi hombro.
Bendito sea mi hombro, y bendita sea mi muñeca. Benditos sean mis ojos, y benditos nuevamente sean mis ojos, porque me permiten ver al albatros que navega entre los astros, coloreando los destinos de cientos de niños en la mano. Benditos sean mis ojos, que me permiten ver a los deformes, arrastrando tristemente sus ataúdes por la costa. Benditos sean mis ojos, que me dejan ver a mis amigos con botellas de cerveza rellenas de sueños.

Benditos sean también ellos, porque son los órganos internos de un cuerpo más grande. Yo soy la rodilla, crecida de nieve y lejanía, donde, sin embargo, florece una magnolia roja tan solo vista por unos cuantos. Lorena es una oreja, colgando de las nubes de las tardes, recogiendo esas últimas palabras que siempre dice el sol cuando se oculta. Frida es una pelvis, una mariposa de hueso que sostiene las carnes del mundo. Daniela es una uña, una uña en la que florecen los pueblos de las orquídeas negras.
Gerardo es una pierna, una pierna delicada, y que, sin embargo, podría saltar todos los montes del planeta. Eduardo es un párpado gigante, su deber es cerrar las cortinas al teatro que es el mar, recoger los clavos que sostienen a los cielos, descolgar las poleas con las que bajaban las estrellas. Omar Jasso es una línea en la mano, una línea tan rara que ningún vate podría descifrarla. Abigail es una costra formada por los dedos del tiempo, una costra sucia, muy sucia, destinada a sanarnos. Ema es una pestaña caída del cuerpo, una pestaña que bien empleada puede ser más poderosa que un cometa.
Miguel es un riñón derecho, capaz de contener el mar de así quererlo. Luna es una rosa de hueso que gira, lentamente gira, entre dos ejes de calcio que une. Y Rebeca es una costilla, una costilla que abraza a todos nuestros órganos. A ellos, a todos ellos, que son los órganos de un cuerpo más hermoso, yo los bendigo, con esta lengua que me ha crecido tanto, tanto.
Benditos sean, benditos sean. Y también bendito sea mi cuerpo, con el que puedo verlos. Bendito sea mi cuerpo, con el que puedo oírlos. Benditas sean mis manos, con las que puedo tocarlos. Bendita sea mi lengua, y mis dientes, y mi garganta, y mis labios, y mis cuerdas; con las que puedo cantarles todo el día. A ustedes, a ustedes, que son la cosmología interna del gran libro.
A ustedes, a ustedes, que son los arcángeles que saben escribir poemas. A ustedes, a ustedes, que han mirado los mares durante tantos años. A ustedes, a ustedes, a los que les escribo mis teorías, como tirando lágrimas a una botella. A ustedes, a ustedes, mis palabras. Benditos sean, benditos sean. He dicho. La ética de este libro, es la sangre que corre en sus cuerpos. 

(David Meza)