8.11.16

La furia



verás
a juzgar por los retratos familiares 
que guardo en un álbum de mi iphone
titulado parís junio 2016
papá tú y yo fuimos muy felices 
en el número 10 de la rue poissonnière
cantando como las personas felices
abrazándonos como las personas felices
y hasta culpándonos como las personas que parecen felices
pero que en realidad se sienten mediocres

los tres sabemos que una fotografía bonita
no ha de significar cosas bonitas necesariamente

a veces se trata sólo del fragmento más luminoso
que alcanzamos a rescatar de la tormenta

e igual que parís bajo la lluvia de junio puede ser hermosa
el amor bajo la ira también puede sosegarse

no te asustes
no digo que estuviéramos fingiendo

lo que trato de explicar es por qué las vidas perfectas
a veces precisan de un portazo 
de un golpe en la pared
o de un yo me largo

sin eso
no serían perfectas
sin furia
papá tú y yo nos desmoronaríamos
porque quizá ser feliz sólo sea saber soportarse

a juzgar por las fotografías 
en las que tu cabecita sobresale del portabebés marrón
y en las que se aprecia nuestro gusto por el queso oloroso
los litros de salsa de soja de la rue sainte anne
o las librerías más turísticas y polvorientas
tú serás un hombre y llorarás como lloran los hombres

tu serás un hombre y odiarás como odian los hombres

tu serás un hombre y amarás 
como papá y yo te amamos en este instante
empapados por la lluvia que disfraza a la ciudad
ebrios de las lágrimas que construyen nuestra paciencia



***
París, junio de 2016.
Texto publicado en el suplemento Vein Kids de la revista Vein.

14.10.16

Eso fue lo que pactó mi corazón*



A Omar Alej



Hay algunas cosas que no he descrito aquí. Sabes bien,  no gusto de hablar de mi tristeza, no por falta de confianza, es sólo que creo que lo que pensamos se expande.

Estuve adolorida, es la verdad, te recordé varias veces cuando en una llamada- de esos regalos precisos que tu generosidad  tiene  conmigo- argumentando "la poca elegancia" que hay en las mentiras, me advertiste que debía marcharme para que el dolor no me tocara, supongo.

Cómo cada vez no hice caso,  tú ya lo sabías,  me entusiasman las barreras que parecen  no demasiado altas para poder saltarse, mi obsesión por las transformaciones me tomó una vez más y abrió la puerta a un futuro repleto de sinuosidades.

Pues bien, no te he contado  lo que ha seguido después, y no tiene importancia que lo cuente ahora. No es eso lo que esta noche me motiva a escribirte.

Fue, hace casi dos años y medio, era primavera, había tomado la decisión de cerrar el canal de televisión, me encontraba, podrás imaginarlo en uno de esos pequeños lutos que nadie es capaz de percibir desde  la superficie; estaba, de nuevo,  a la entrada de un  futuro impredecible.
Era martes, y tenía una cita de trabajo en una empresa del pueblo dedicada a construir refinerías, no describiré ahora lo desolador que fue adentrarme en este lugar averiado en la época de la revolución industrial. Puede parecer exagerado pero lo que sí puedo decir es que durante los meses que permanecí en esa rutina tuve que hacer de mi mundo interior una fortaleza para sobrevivirle.

La entrevista duró seis o más horas, entre exámenes y  preguntas se hizo de noche, a las ocho una de las aspirantes me pidió mi turno para pasar primero y regresar pronto a cuidar a su hija, así que terminé siendo la ultima.  Cuando salí de ahí todo estaba oscuro, caminé entre una calle  de tierra guiandome por el paso lejano de los trailers que aluzaban a lo lejos. Me habían contratado.
 Regresé en un camión lleno de trabajadores con uniforme naranja que trabajan para PEMEX. Hablé a mi mamá para contarle. Llegué a la casa que acababa de rentar. Al siguiente día debía conseguir un certificado médico y un acta de nacimiento original.

Meses antes de esto, Helios Mora había terminado su viaje por Brasil y había vuelto a México, sin ningún compromiso ni plan estructurado  decidió visitarme. Reaccioné feliz a su reencuentro y recordé con cariño los años de infancia que compartimos en Oaxaca.

 Cosas que pasan, cosas que ya están dispuestas por la vida, se quedó a trabajar en mi canal y se mudó a vivir conmigo. Era una maravilla compartir casa con mi mejor amigo. Haciamos por la mañana el trabajo creativo y por la tarde cocinábamos, tomábamos vino o café y platicábamos en la sobremesa. Nos inscribimos juntos a clases de pilates y salsa. Y nos hicimos un maravilloso equipo. Su presencia me iluminaba siempre.

Uno de esos días, antes de comenzar a trabajar fuimos al centro del pueblo en donde se habían instalado grandes carpas de libros,  le dije que escogiera uno y se lo regalé, añadí:

-después que lo leas me lo compartes.

Las siguientes semanas en varias ocasiones me recordó que había leído ya el libro y que estaba listo para compartírmelo, lo seguimos dejando para después.

"Hay algo muy importante que quiero leerte"
Me dijo una noche.

Contesté que estaba un poco cansada, y él dejó de insistir.
Pasaron las semanas. Y los eventos tristes. Me invadió un poco el miedo, la desazón, la incertidumbre.

La mañana siguiente a mi entrevista de trabajo acordé  verme en el centro con Lula, para que me acompañara a buscar mi acta de nacimiento. Así fue, ella llegó puntual para decirme que le era imposible ir ese día, la disculpé y le invité un helado. Camino a la heladería nos topamos con una tienda de colchas, como necesitaba una me metí a verlas.
Mientras hojeaba el catalogo la dependienta platicaba con una mujer, hablaban sobre Dios, la chica del mostrador le aconsejaba.  Después de escucharla la señora se despidió y  salió de la tienda, inmediatamente, como si se hubiera reflexionado en dos segundos algo muy apremiante, dio media vuelta, volvió a la tienda  y abruptamente soltó otra pregunta, la muchacha de la tienda le respondió con un salmo.  Esa escena me causó una fuerte impresión, y agradecí en secreto estar en ese instante en  ese lugar. En aquel momento sin embargo cada cosa que te cuento era un elemento aislado y sin tanta importancia.

Un día después  Helios me acompañó por mi acta de nacimiento  al pueblo de San Agustin Tlaxiaca, lugar donde me registró mi padre en una de sus giras  y que yo no conocía, ahí me hicieron el trámite que necesitaba y regresamos a casa después de comer barbacoa y consome en la plaza pública.

Viajabamos en el  autobús de regreso a Tlaxcoapan, la desazón volvio a apoderarse de mi mente. Iba callada al lado de Helios  cuando sacó un libro y comenzó a leer en silencio. Me acerque unos minutos más tarde y mientras reposaba mi cabeza en su hombro le pedí que me leyera.

Ese capitulo del libro hablaba del miedo y de la fé. Las palabras que leyó  eran las palabras indicadas, suerte de bibliomancía, lo interrumpí animada para contarle lo que había pasado antes en la tienda de colchas. Le expliqué  como el salmo que pronunció aquella chica había causado una impresión profunda en mí, él me escuchó atento; le pedí que retomara la lectura, cambió la hoja y entonces leyó lo siguiente:


“Ponedme a prueba dice el eterno a la muchedumbre. Y vereís si no abro para vosotros las compuertas de los cielos, Si no derramo sobre vosotros una bendición tal que no tendreís lugar para guardarla.”


No podía creerlo, ¡era ese salmo! Es el salmo que escuché ayer  Helios,  volví a interrumpir, él cerró el libro, me miro a los ojos y dijo : Este es el libro que llevo semanas queriendo leerte.  Mira, cuando hay un mensaje que se repite varias veces en muy poco espacio de tiempo, es  algo que el universo desea que sepas. Agregó:

No soy yo quien te dice esto Bessie, es Dios que te habla a través de mí. 

Mientras nos mirábamos comenzaron a brotan lágrimas de mis ojos y toda la presión contenida comenzó a disminuir, entonces tuve fe.


Quise contarte esto desde hace muchos días, seguramente desde aquel entonces, y cada vez que lo hacía algo más me impedía publicarlo, algunas veces fue el trabajo, otras el sueño.
Sabes, no te lo he dicho pero me ocurre con frecuencia que la gente piensa que mi  forma de mirar las cosas es una especie de ingenuidad, noto como les abruma demasiado mi visión positiva sobre los temas que plantean, como si compadecieran mi ignorancia de la “realidad”, el mundo, piensan, siendo realistas, no es bueno.  Yo creo que la realidad es un acuerdo, una estructura.

No necesito, sin embargo dar explicaciones, la vida guarda en si misma una esperanza inagotable, Todo cuando nos rodea es hermoso. Hay incluso en la desazón y la tristeza  grandes maravillas dispuestas a ser comprendidas y descifradas.

Hace tantos días que no había vuelto  al blog querido Omar, lo he echado de menos.

Hoy, después de otras más cosas que han pasado y que he querido contarte puedo afirmar nuvamente que todo lo he caminado en el mejor de los mundos posibles, que no me arrepiento de nada, que la vida tiene misterios difíciles de describir, que el dolor también construye y  constanto que muy  al contrario de la frase que se le adjudica a Albert Einstein, no es más fácil creer que pensar. 

Ese momento que hoy te comparto, a las 3:21 de la noche, mientras la ciudad duerme, fue sólo el comienzo de un proceso donde debí ser  fuerte. Ese mensaje lo recuerdo hasta ahora con la felicidad de quien encuentra certeza y lo repito:

No tengas miedo. Ten fe.






26.1.16

...

"Lo que buscas te está buscando"

23.1.16

VER

La actual sociedad positiva elimina cada vez más la negatividad de la herida. Eso se puede decir también del amor. Se evita cualquier intervención costosa que pueda conducir a una vulneración. También la percepción evita cada vez más la negatividad. Lo que domina la percepción es el "me gusta". Pero ver, en un sentido enfático. Siempre es ver de forma distinta, es decir, experimentar. No se puede ver de manera distinta sin exponerse a una vulneración. Ver presupone la vulnerabilidad. De lo contrario sólo se repite lo mismo. Sensibilidad es vulnerabilidad. La herida -así podría decirse también-es el momento de verdad que encierra el ver. Sin herida no hay verdad, es más, ni siquiera verdadera percepción. -Byung-Chul Han. Die Errettung des Schönen



Estoy aprendiendo a ver. No sé a qué se debe , pero todo penetra en mi más hondamente y no se queda en el lugar en el que siempre solía terminar. Tengo un interior del que no sabía. Ahora todo va hacía ahí. No sé qué es lo que ahí sucede.- Rilke



14.1.16

BESSIE

Bessie means oath of God or God is satisfaction ( Greek, American nd Hebrew meaning) Bessie means God is bountiful or God of plenty (English meanin) Bessie means Pledge to God. Emoticón smile

31.7.14

DIOS


"Amamos lo que somos, no lo que nos impiden ser.
Sonreímos abiertamente al tiempo que vivimos,
así sea desastroso,
y no por humildad, menos por ascetismo,
sino porque, pobres de nosotros si no,
de amor estamos hechos, y un poquito de Dios.
Y Dios ¿no dura más que la tristeza?"
Ricardo Yáñez

30.7.14

EL TÍO NELSON

Pensarán que es pura tierra, pero es un pastel de uva y uno de tuna que ya se cocieron.
Abajo un taco que pica mucho. En medio el cuchillo. Cantamos y apagamos la velita, luego la mordida y mucha agua porque qué barbaridad, qué picosa hicieron la salsa mis hermosas muñecas!!...



28.7.14

TE ENTREGAS




¿No se te cae el alma del centro
hacia otro centro cuando llueve?
¿No eres otro con cada cambio de luz,
de sombra?
Te entregas a la belleza cuando busca victimas. 
Te entregas. Y sólo pensabas mirar.

27.7.14

MINIMAS COSAS


Mirar el cerro detrás de la casa
Que el sol toque mi piel
Caminar entre los árboles
Hacer dibujos
Preparar sopas para la lluvia
Oler la ropa  cuando la saco de la cubeta con suavitel








18.7.14

FLORES











 "Nahui era de esas personas, como Frida Kahlo, que se desconocen, que no se encuentran, que no saben quiénes son, que se fotografían y se autorretratan para verse a sí mismas" 




16.7.14

¡El mar, el mar siempre recomenzado!

¡Se alza el viento!... ¡Tratemos de vivir! 
¡,Cierra y abre mi libro el aire inmenso, 
brota audaz la ola en polvo de las rocas! 
¡Volad páginas todas deslumbradas! 
¡Olas, romped con vuestra agua gozosa 
calmo techo que foques merodean!

Versión de Javier Sologuren



Aquí 

7.7.14

SAWBONA


Hay una tribu africana que tiene una costumbre muy bonita. 
Cuando alguien hace algo perjudicial y equivocado ellos llevan a la persona al centro de la aldea, y toda la tribu se acerca y lo rodea.  
Durante dos días ellos le dicen a la persona todas las cosas buenas que él hizo.
La tribu cree que cada ser humano viene al mundo como un ser bueno. Cada uno de nosotros deseando seguridad, amor, paz, felicidad.
Pero a veces, en la búsqueda de esas cosas las personas cometen errores.
La comunidad percibe aquellos errores como un grito de auxilio. 
Entonces ellos se reúnen para enderezarlo, para reconectarlo con su verdadera naturaleza, para recordarle quien él realmente es, hasta que se acuerde totalmente de la verdad de la cual el se había desconectado temporariamente





Y como castigo harás cosas muy bellas,
 eso es lo que Dios dice verdaderamente al hombre
 después de su falta











2.7.14

LOS OJOS

Omar Alej


Te saludo
y te abrazo
en todas las formas humanas
supongo de ti,
además de las semillas del té,
los ojos con los que luna
siente bailar a los peces
y escucha ladrar a los perros.

Después del invierno
algunas fotos dirán:

-te sienta bien la neblina,
los brazos recogidos
buscando alcanzarse,
te queda bien
ese cristal sobre la mejilla
que en verano
sería una lagrima-.
O.a

26.5.14

ME VISTE




Y preguntaste cuál era mi poema favorito, y yo quería contarte una pequeña y confusa historia, sobre un verano tormentoso y zapatos llenos de barro, sobre un techo y las uñas recortando círculos y líneas, y sobre el agua que no es suficientemente profunda todavía, acerca de un gato castrado y su encuentro casual con una luciérnaga (...)sobre un hombre joven que habla incesantemente de pianos una pequeña y confusa historia sobre gorriones que se precipitan hacia la rejilla del calefactor, y sobre ese malicioso baño de polvo que es cada vez más parecido al dolor, y acerca de las carreteras, y un tercio de cielo despejado, suficiente al fin, y sobre los abrazos hacia dentro, sustancias con nombres complicados, por lo cual es útil endulzar y mentir, pequeña hoja, pequeña mariposa y pequeña niña, y sobre enrolladas alfombras rojas, sobre la mejilla pegada a las baldosas y sobre la frialdad más real que cada célula, una pequeña historia confusa con nosotros siendo, demasiado tarde, llamados a lavarnos las manos.

Rita Chirian





26.3.14

NIÑOS

El niño mudo
(Federico García Lorca)

El niño busca su voz.
(La tenía el rey de los grillos.)
En una gota de agua
buscaba su voz el niño.

No la quiero para hablar;
me haré con ella un anillo
que llevará mi silencio
en su dedo pequeñito.

En una gota de agua
buscaba su voz el niño.
(La voz cautiva, a lo lejos,
se ponía un traje de grillo.)















IMPERFECCIÓN

Crecí sabiendo que si algo no me gustaba
la puerta estaba abierta
y que podía irme cuando quisiera
nunca estuvo en discusión,
sin embargo, cuando recuerdo
todas las veces que armé la valija
siento escalofríos, como si en el fondo,
despedirse de lo duradero
fuera una imperfección



Paula Oyarzábal (Córdoba, Argentina, 1979) 









SOLO

   Ninguna sensación se compara a la tristeza de haber perdido a tu pareja de baile









20.3.14

Nubes




A continuación una asociación.- Cuando iba al Preescolar la maestra forró mi libro de trabajo y pegó una estampa que tenía mi nombre e iba acompañada de unas nubes, desde entonces siempre he asociado Claudia con los cirros, los cúmulos y los estratos. Un dato curioso, en la primaria me enteré que nube en inglés era cloud y se pronunciaba claud, casi como claudia, bueno eso lo reafirmó je, también es frecuente que a menudo me encuentre en las nubes. Bueno esa es la breve historia.

Claus Palacios




8.2.14

LA PRIMAVERA


"La tristeza te hace ser una persona más profunda. Te permite explorar los perímetros de tu alma. La tristeza es el único umbral hacia ciertos niveles de conciencia, y es un duro maestro desafiante. A través de la tristeza puedes explorar cada aspecto de tu lado oscuro –rabia, dolor, abandono, terror, soledad-, y estos son aspectos de la herida sagrada que en nuestras vidas cotidianas usualmente tratamos de ignorar. La tristeza te fuerza a mirar esas partes de ti misma que no están sanas todavía. Si puedes mirar a la tristeza como una enseñanza, crecerás. El dolor de la tristeza no es el único maestro en esta vida, pero si es observado adecuadamente, con conciencia y el corazón abierto, es uno de los más grandes maestros de todos. Las semillas de la sabiduría y la iluminación están plantadas dentro de las heridas de la tristeza. Lo que se ha perdido solo puede regresar a nosotros nuevamente de un modo superior".

2.2.14

EL ETERNO VIAJERO


P
ara suplir nuestras interminables conversaciones, siempre que te ibas de viaje nos llamábamos y nos escribíamos cartas. Las hojas de papel nunca bastaban para que nos dijéramos lo que nos sucedía, a ti en un ambiente nuevo y a mí en el que conoces de sobra porque lo hicimos juntos. Por más cuidadosos que fuéramos siempre se nos olvidaba registrar algo.
Para evitar esos huecos se te ocurrió que lleváramos cada uno un diario a partir de nuestra despedida en el aeropuerto o en la estación. Ese registro siempre me ha hecho imaginar que no te has ido, por eso de una vez comienzo mis anotaciones en este cuadernito y no en una libreta, como siempre.
Los arreglos para tu viaje fueron muy complicados. Decidir qué ibas a meter en la maleta nos tomó horas, aunque mucho menos que ordenar en fólders los textos que pensabas corregir una vez más. No dispuse de un minuto libre para ir a la papelería, así que estoy usando el cuadernito que nos mandó Almudena Grandes: El lector de Julio Verne.
Me encanta, porque tiene aspecto de útil escolar, lástima que sea tan delgado. Mañana compraré una libreta gruesa (donde copiaré lo que escriba hoy) y luego otra y otra, porque tu viaje esta vez será muy largo. Por favor, tú también escribe el diario, pero no en papelitos sueltos, sin fecha, que luego tengo que ordenar como si fueran partes de un rompecabezas.
II
Parto de lo que vivimos apenas esta mañana. Por tomarnos un último café, se nos hizo tarde para ir a la estación. Pese a ser domingo, nos topamos con cuatro manifestaciones y un tráfico endemoniado. Estuvo en peligro tu mayor orgullo: jamás haber perdido un avión o un tren. Para colmo surgió otro inconveniente: todos los estacionamientos llenos. Coincidimos en que te fueras caminando a la estación para registrarte mientras yo me estacionaba. Tardé mucho en lograrlo. Cuando bajé del coche me di cuenta de que habías olvidado tu bufanda. La tomé y corrí tan rápido como me lo permitieron los zapatos de tacón alto.
Si me hubiera puesto botas quizás habría llegado a la estación antes de que te pasaran al área destinada a los viajeros. Intenté convencer a un guardia de que me permitiera pasar hasta allí para entregarte tu bufanda. Se negó. Le supliqué y hasta lo hice partícipe de tu vida (cosa que detestas), explicándole que te ibas a una ciudad que estaba a 40 bajo cero. Se estremeció como si fuera él quien iba a padecer un clima tan adverso.
Me da vergüenza confesártelo, pero odié a ese hombre sólo porque cumplía con su deber. Traté de ablandarlo llamándolo oficial, pero fue inútil. Me resigné a renunciar a nuestra despedida y al invariable intercambio de recomendaciones y promesas:Júrame que no te quedas triste.Procura dormir en el camino. Cierra muy bien la puerta. Te llamo en cuanto llegue.
Debo haber tenido una cara terrible, porque el guardia al fin me permitió pasar. Entré en el andén en el momento en que subías la escalerilla con la cabeza vuelta hacia la entrada. Sé que me viste, oí que me gritaste algo que no alcancé a entender. Supongo que repetías la promesa habitual: Te llamo en cuanto llegue.
Sentí desesperación, necesidad de abrigarte el cuello y corrí pegada a las vías, pero no alcancé el tren y mucho menos a la altura del vagón en que ibas. Te imaginé quitándote el abrigo y metiendo al maletero la mochila con el libro que quisiste llevarte, los fólders, una colección de bolígrafos bic de punto grueso y al fondo de todo la Mont Blanc de la edición Schiller que te regalé para tu cumpleaños.
Te fascinó desde que la viste anunciada en una revista y decidí comprártela en secreto. De otro modo me lo habrías prohibido, bajo el argumento de que: es demasiado cara. No gastes en mí. Por hacerte un obsequio recibí otro maravilloso: tu expresión de felicidad cuando probaste la pluma en una servilleta de papel.
Mejor no recordar tanto. Vuelvo a lo de esta mañana. Cuando el tren desapareció en la curva me eché tu bufanda sobre los hombros. Sentí la misma tranquilidad que cuando estás de viaje y me pongo tus calcetines o tu suéter que siempre huele a esa loción barata que prefieres.
III
Al salir de la estación no pude recordar en dónde había estacionado el coche. Durante el tiempo que caminé para encontrarlo se me olvidó que te habías ido y llamé a la casa para decírtelo. Claro que no obtuve respuesta. Imaginé los cuartos vacíos, silenciosos y sentí apremio de llenarlos con el rumor de mis pasos. A pesar de mi urgencia me detuve en una librería. Recorrí todos los pasillos, miré cada anaquel, me asomé a las mesas de novedades.
Mi comportamiento despertó las sospechas de los empleados y de una mujer-policía multicolor: cabello granate, párpados azules, mejillas cobrizas, labios fucsia y uñas verdes. Adiviné sus dudas para elegir esa paleta y el tiempo que le habría tomado maquillarse. Acabé por admirarla y le sonreí, pero ella siguió observándome desconfiada, lista para actuar en caso necesario.
La situación habría sido menos incómoda si le hubiera dicho a la mujer-policía que si iba de un lado a otro se debía a que estaba haciendo comparaciones entre los libros para llevarme el más grueso, el que me aloje y me acompañe durante el primer techo de tu ausencia. Después de consultar índices y hacer sumas me decidí por Los Thibault. Sus seis tomos alcanzan mil 830 páginas con letra pequeña. Tomando en cuenta que mi trabajo me deja poco tiempo libre, calculo que leer esta novela me tomará muchos meses, aunque menos de los que tardarás en regresar.
Si estuvieras aquí y te mostrara mi primera compra desde que te fuiste dirías: Este libro lo tenemos. ¿Para qué trajiste otro? Pues para no ver tus anotaciones en los márgenes, las marcas que dejaste, la ceniza de tu cigarro que cayó entre las hojas. En las circunstancias actuales, encontrarme con esas huellas me lastimaría.
IV
En cuanto abrí la puerta te grité el saludo de siempre, ya sabes cuál. Subí a tu cuarto rápido, como si estuvieras esperándome. No estabas, pero encontré la ropa que dejaste tirada, el encendedor que diste por perdido y la cachucha con que te protegías de la luz artificial para ahorrar vista, según tus propias palabras.
Luego hice lo de siempre al mediodía: bajé a la cocina para hacer café. Aunque no lo creas resulta muy difícil y requiere de cierto valor preparar una sola porción de lo que sea cuando siempre has hecho dos. Con la taza en la mano salí al patio y puse a funcionar la fuente para que subiera el rumor del agua que te recuerda el mar.
Ya casi llené el cuadernito de Almudena. Le pondré la fecha de hoy: 26 de enero. Mañana escribiré en la primera libreta de las muchas que tendré que llenar contándote mi vida hasta el día en que vuelvas. Ya sé que esta vez no será pronto. En cierta forma es mejor: me darás tiempo de cumplir con todos tus encargos, entre ellos encontrar la pluma negra con la que tenías mejor letra. Esto me recuerda otro de mis pendientes: descifrar lo que escribiste en hojas sueltas las noches anteriores a tu viaje.
Hice una pausa. Me levanté del escritorio porque reapareció frente a tu ventana el colibrí que tanto te gustaba. Si él regresó, es imposible que no regreses tú.

CRISTINA PACHECO