26.1.16

...

"Lo que buscas te está buscando"

25.1.16

ALERTA SISMICA

Era de madrugada y sonó la alerta sismica, estabamos desnudos como siempre, nos vestimos rapido y abajo encontramos a un montón de gente aturdida en pijama esperando un sismo que jamás llegó.

En facebook las personas se quejaban del susto y hacían bromas sobre el posible malentendido.
Yo escribí:

"Ahora tendremos que hacer el amor toda la noche, sólo para no quedarnos dormidos !"

A mis amigos les pareció gracioso.

Al día siguiente nos levantamos tarde. Adriàn se bañó,  se vistió  para salir al trabajo. En aquellos dias yo esperaba el proyecto de Guadalajara, así que sólo me presentaba en la oficina cada semana. Era la una de la tarde y después de la desvelada anterior me di el lujo de permanecer en calzones.
Adrián se despedía de mi con un beso cuando volvió a sonar la alarma.
Cojí rapidamente un pantalon de pijama suyo y enorme, una chamarra mia y mis zapatos negros de charol que parecen de tap, mi cabello también era un desastre. Bajamos asi, esta vez todos estaban bastante bien arreglados, sólo yo lucía esa facha, Adrian me abrazaba protegiendome de las posibles murmuraciones sobre mi atuendo, nos reimos  juntos  de mi aspecto y me volvio a dar un beso. Era de todas sus acciones de amor quiza una de las más pequeñas, pero para mi era una gran certeza. Nunca con él tuve regaños por mis faltas o locuras, tuve risas y besos, siempre.


El sábado mi psicologo dijo que lo nuestro no era amor.

Dijo cosas sobre él y sobre mi.
"Una persona que tiene la paciencia de esperarte quince años no es una persona sana mentalente, afirmó. Un obsesivo no es pareja para ti. No es amor, es una codependencia, por eso tiemblas cuando no está, es un periodo de abstinencia, necesitas desintoxicarte. "

Le hablé sobre nuestro abrazo amoroso y la conexión que nos unía espiritualmente, dijo que yo no podía estar segura que él sintiera lo mismo.

"Sin embargo estoy segura", respondí.

Hoy estoy más feliz. Han pasado muchos dias y tengo nuevas ilusiones y proyectos. Ayer por primera vez vi la posibilidad de mi futuro sin él, ya no me desgarra el alma esa posibilidad. Cada día camino un camino extraño y me pierdo más de vista. El futuro se abre en multiples probabilidades. La felicidad existe en todas ellas.

El amor persiste a pesar de los diagnosticos.

23.1.16

VER

La actual sociedad positiva elimina cada vez más la negatividad de la herida. Eso se puede decir también del amor. Se evita cualquier intervención costosa que pueda conducir a una vulneración. También la percepción evita cada vez más la negatividad. Lo que domina la percepción es el "me gusta". Pero ver, en un sentido enfático. Siempre es ver de forma distinta, es decir, experimentar. No se puede ver de manera distinta sin exponerse a una vulneración. Ver presupone la vulnerabilidad. De lo contrario sólo se repite lo mismo. Sensibilidad es vulnerabilidad. La herida -así podría decirse también-es el momento de verdad que encierra el ver. Sin herida no hay verdad, es más, ni siquiera verdadera percepción. -Byung-Chul Han. Die Errettung des Schönen



Estoy aprendiendo a ver. No sé a qué se debe , pero todo penetra en mi más hondamente y no se queda en el lugar en el que siempre solía terminar. Tengo un interior del que no sabía. Ahora todo va hacía ahí. No sé qué es lo que ahí sucede.- Rilke



21.1.16

Vaticano, 31 de enero de 2015 Memoria de San Juan Bosco

Se lo ruego: no tengan miedo al amor verdadero, aquel que nos enseña Jesús y que San Pablo describe así: «El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca» (1 Co 13,4-8).


14.1.16

BESSIE

Bessie means oath of God or God is satisfaction ( Greek, American nd Hebrew meaning) Bessie means God is bountiful or God of plenty (English meanin) Bessie means Pledge to God. Emoticón smile

7.1.16

SALVAME, TE LO SUPLICO*

Arrojada estoy como una piedra sobre estas colinas,
entre amarillas hierbas, resecas y quemadas por el verano
pasivas, inanimadas.
El pálido cielo toca las penas.

¿De dónde viene esta mariposa de brillantes alas?
Una piedra entre piedras, yo no sé
cuánto envejecerán mis días
y quién todavía puede llegar,

Quizá ésta es la belleza helada por siempre.
Quizá ésta es
la eternidad, moviéndose lentamente.
Quizá éste es
un sueño de muerte
y del único amor.

Arrojada estoy como una piedra sobre estas colinas,
entre espinas y cardos,
enfrentando el camino que se desliza hacia la ciudad.
Dejad que el viento, bendito sobre todo, venga
a acariciar la copa del pino
y las piedras mudas
otra eternidad.
Excepto el amor,
todas las cosas que son
vienen a mí, ahora:
este paisaje, y en él
la comprensión nacida de los años
que busca vivir
otro año, otro año,
otro siglo, o dos, o tres.

Para hacer crecer superfluas espinas,
para mecer piedras muertas,
como niños prontos a dormirse en su cuna.
Para silenciar recurrentes recuerdos,
y otros, y otros, y otros...

Ah, cuán grande es el deseo de vivir
de quienes se aproximan a la muerte.
Qué terrible el deseo
y cuán vacío,
de ser, ser
otro año, otro año,
otro siglo, o dos, o tres,
otra eternidad.

¿Cómo puede extraviarse un alegre pájaro
entre estas montañas?
En su garganta, un canto de amor;
su pequeño corazón se estremece con la alegría del amor,
todavía habrá pichones en su nido,
el vuelo de sus alas es un salmo de amor.

Y, repentinamente,
desde el azul del cielo,
frente a ella se revela
la extensión golpeada por la piedra.

Salvadla,
salvadla,
que sus ojos no vean
el cadáver de todos los amores,
la tumba de toda alegría.

En la cumbre
del azul,
en una solitaria tonada de amor
ella está suspendida
y no alcanza,
está distante
muerte.

¿Cómo puede un sólo pájaro
soportar todo el cielo
en débiles alas,
tendidas
sobre el desierto?
Inmensos y azules
descansan sobre sus alas
que resisten por la fortaleza de su salmo.

Así mi corazón lleva su amor
que fue inmenso y azul
y más alto que todas las cumbres,
por encima de la inmensidad,
y de las ruinas acumuladas
y de los abismos del sufrimiento.

Hasta que el salmo de mi corazón quedó silencioso,
y se alejó su fortaleza,
y como una piedra

cayó.

Mi golpeado, mudo amor:
¿cómo puede un sólo pájaro
soportar todo el cielo?

-Lea Goldberg





*Dios, te sedo mi carga. Gracias Dios por todo lo que me das.

BEA




Omar y yo tuvimos un hijo cuyo corazón no latía.
Ya no duele mi cuerpo, pero a veces,  aun  por la noche, sigo acariciando mi vientre
Él ya no está
Pero cuando estuve enferma y no podía tocar mi pansita
acercaba su pie, a mi pie, hasta tocarlo.
"Estamos conectados", me decía y yo podía dormir feliz.
Cuando volví al departamento estuve mucho tiempo bajo la ducha escuchando esta canción.
Bea era su nombre.






Sigo cruzando ríos, andando selvas, amando el Sol,
cada día sigo sacando espinas de lo profundo del corazón,
en la noche sigo encendiendo sueños
para limpiar con el humo sagrado cada recuerdo.

Cuando escriba tu nombre en la arena blanca con fondo azul,
cuando mire al cielo en la forma cruel de una nube gris aparezcas tú,
una tarde suba una alta loma,
mire el pasado sabrás que no te he olvidado.

Yo te llevo dentro; hasta a raíz,
y por más que crezca vas a estar aquí,
aunque yo me oculte tras la montaña
y encuentre un campo lleno de caña,
no habrá manera mi rayo de Luna que tú te vayas.

Pienso que cada instante sobrevivido al caminar
y cada segundo de incertidumbre,
cada momento de no saber, son la clave exacta
de ese tejido que ando cargando bajo la piel,
así te protejo; aquí sigues dentro.




7.12.15

PERO JUNTO A TI




Uno de esos días en que Omar y yo reanudamos la comunicación me envió esta canción en su voz.
No lo sabe pero yo  la escuchaba cada noche. Jamás se lo dije porque me sentía responsable de su afecto y a pesar del gran mito que se había hecho sobre mi duro corazón, yo no era una persona inconsciente de él, muy al contrario, le quería y era justo por eso que no deseaba que ningún acto mio pudiera causarle una tristeza.

Me sorprendía su devoción y me provocaba tantos sentimientos.

A  veces recuerdo esa época y pienso que quince años fueron muchos años, que hubiera deseado estar con él. Luego creo que todo es como debe ser y me lleno de confianza al pensar que el tiempo continua infinitamente lo que empezó cuando niños. Lazos tan fuertes han sido probados.

A veces recuerdo toda nuestra historia, llena de detalle, nadie tiene una historia de amor como la nuestra.

A veces cuando en una fiesta le piden que cante y el me vuelve a cantar esta canción me conmuevo de los regalos de la vida, recuerdo cuando mi padre me hablaba sobre el amor hacia  mamá, este amor que encuentra  su máxima expresión en dar, este amor que no pide, pero que espera, fuerte, de pie, atento, cuidadoso. Este amor que no juzga, que ama la oscuridad y la luz de la persona amada, Este amor que no depende de los otros, que es aun a pesar del mundo. Este amor valiente que defiende, que no se rinde, que no permite que nadie lo arrebate. Y me emociono. Y me sé en su mirada y me siento completa, bendita,  correspondida, amorosa y amada.





3.11.14

PERDONA MI TARDANZA TE LO RUEGO




A los quince años decidí no hablarle a nadie.

Era una niña flaca, chinos en la cabeza y  manos dentro del sueter.  Por las mañanas disfrutaba de contradecir al profesor de filosofía, por la tarde escuchaba a Jacobo Zabludovsky anunciar las dos en el reloj de catedral,  por las noches subía a la azotea con mis libros y trepaba por el árbol de la esquina cuando mi madre  gritaba que dejara de ser rara y bajara a cenar.

Por esa epoca conocí a Adrián.

Era un chico lindo ya,  ojos bonitos, voz decidida, él único verdaderamente inteligente.

Un día después de varias semanas del inicio de clases apareció en el salón, dijo que venía de Jalisco. Entonces pensé que era un nómada como yo, recién llegado a Hidalgo. Luego supe que simplemente no le había dado la gana entrar a clase desde hacía semanas.
Llamó mi atención, pensé que merecía ser mi único amigo, desde aquel día compartimos algunas conversaciones, casi todas invadidas de un ingenuo cinismo adolescente, nos entendíamos bien imaginando  nuestra hegemonía intelectual en esa selva de hijos de refineros.

Adrián casi nunca iba a clase, con ese pretexto pedía mis libretas para copiar el contenido.
Cada tercer día pasaba por ellas al termino de las clases. comencé a esperar sus visitas. Me sentía bien de ayudarle y creo que algo en él ya me gustaba,  hasta  aquel día que me di cuenta que nunca entregaba las tareas, y que había leído y marcado los poemas que  yo anotaba escondidos entre las hojas aún sin uso.

Supe entonces que se enamoraría de mi. Y eso cambió todo. Ya no sería más mi amigo, no podía serlo. Se convirtió muy pronto en  un chico decidido a  obtener mi cariño.

Por fortuna era el segundo año y en el tercero nos separaríamos, tendríamos que elegir un área rumbo a la licenciatura, yo desde luego elegí sociales, luego me di cuenta que él al enterarse había elegido lo mismo, así que idee un plan, fingiría que iría a sociales pero en realidad me inscribiría a contables. El primer día de clases lo pasé aliviada y feliz en mi nuevo salón de clases, pero el segundo día  ahí estaba él, mirándome. Gracias a su obsesión ambos  sufrimos de los libros de balance.

Se sentaba atrás y yo adelante, contradecía todas mis opiniones, sus argumentos siempre fueron excelentes, tiene esa habilidad para mirar con buen juicio el mundo y opinar con la más reflexiva autoridad sobre casi cualquier tema, luego añadía una sonrisa y un comentario sarcástico y todos sabían que había ganado el debate, por supuesto yo nunca me conformaba, desde entonces contendíamos en esa lucha de poder incontrolable.

Él que  se encargó de hacer que toda la escuela me odiara por rechazarle; mi paso por los pasillos estaba lleno de niñas diciendo cosas como "¿Pero qué le ve y porqué no le hace caso?, ni siquiera es bonita" A mi por supuesto sus conversaciones hechas a propósito en voz alta me causaban el mismo impacto  que cualquiera de sus pensamientos preparatorianos.  En esa época mi corazón era  discriminante y duro.

Cada día la presencia de Adrián me incomodaba más, así cuando me hacía regalos, cuando me enviaba cartas, cuando sostenía su mirada en mi por prolongados minutos. Una tarde después de encontrar en mi pupitre un arreglo de flores tuve que encararlo y decirle que NO deseaba ser su novia.
 ¿Porqué quieres estar conmigo? le grité, él respondió que le parecía la chica más inteligente que había conocido. Por supuesto fue un halago, pero a partir de ese momento en la escuela no tuve otra intensión que parecer una tonta.

Dejé de asistir a clases y de  externar opiniones.

No se crea que era una exageración. Me sentía completamente rodeada. Se las había arreglado para visitarme en mi casa y llevarme  serenatas. Para conversar con mi madre y  declarar abiertamente su superioridad sobre cualquier muchacho que pudiera pretenderme, la apoyó en aquel evento de la camerata  recibiendo a los invitados. Los fines de semana la puerta de mi casa amanecía con  cartas que había dejado en la madrugada. Me llamaba continuamente por teléfono para tocarme el violín... yo estaba cansada.

Mi madre lo adoraba, mi hermano se había vuelto su amigo, los profesores lo preferían sobre mi, para las chicas era mi víctima y yo para todos los que miraban de fuera era una muchacha loca y con mal gusto  por no hacerle caso.

A mi que la presión social nunca me ha hecho mover un paso me conseguí un novio universitario y unos amigos que no iban a clase, el ultimo año de prepa me la pasé de pinta, visitando haciendas, cuidando caballos, llevándole flores a la cruz de un difunto en una mina de arena,  sólo me presentaba en los exámenes,  me las arreglaba bien para pasar con nueves, para escapar por la ventana de la cafetería, para que mi madre no se diera cuenta... y para evitarlo. No mentiré, yo era una niña un poco mala. Abusaba de su cariño, lo hería con mi indiferencia y  no deseaba del todo perderle. Él que  pagó mi colegiatura cuando perdí el  cheque, él que golpeó a un chico sólo porque se lo propuse, él que asistió a mi casa el 14 de febrero cuando quise probar si podía besarle y me desdije al instante, recibí su oso de peluche y lo acompañé de inmediato a la puerta en el más canalla acto de arrepentimiento.

Ha pasado más de una década.

Casi cada año de estos 15 años supe de Adrián en sus pequeñas visitas de cuando volvía a buscarme.

Dentro de mis recuerdos, que ahora son un poco nublados había siempre la intensión suya de olvidarme. O de convencerme de que me había olvidado.

Yo sabía sin embargo que aún estaba esperándome.





...sólo tú corazón, sólo tú...









 











31.7.14

DIOS


"Amamos lo que somos, no lo que nos impiden ser.
Sonreímos abiertamente al tiempo que vivimos,
así sea desastroso,
y no por humildad, menos por ascetismo,
sino porque, pobres de nosotros si no,
de amor estamos hechos, y un poquito de Dios.
Y Dios ¿no dura más que la tristeza?"
Ricardo Yáñez

30.7.14

EL TÍO NELSON

Pensarán que es pura tierra, pero es un pastel de uva y uno de tuna que ya se cocieron.
Abajo un taco que pica mucho. En medio el cuchillo. Cantamos y apagamos la velita, luego la mordida y mucha agua porque qué barbaridad, qué picosa hicieron la salsa mis hermosas muñecas!!...



28.7.14

TE ENTREGAS




¿No se te cae el alma del centro
hacia otro centro cuando llueve?
¿No eres otro con cada cambio de luz,
de sombra?
Te entregas a la belleza cuando busca victimas. 
Te entregas. Y sólo pensabas mirar.

27.7.14

MINIMAS COSAS


Mirar el cerro detrás de la casa
Que el sol toque mi piel
Caminar entre los árboles
Hacer dibujos
Preparar sopas para la lluvia
Oler la ropa  cuando la saco de la cubeta con suavitel








18.7.14

FLORES











 "Nahui era de esas personas, como Frida Kahlo, que se desconocen, que no se encuentran, que no saben quiénes son, que se fotografían y se autorretratan para verse a sí mismas" 




16.7.14

¡El mar, el mar siempre recomenzado!

¡Se alza el viento!... ¡Tratemos de vivir! 
¡,Cierra y abre mi libro el aire inmenso, 
brota audaz la ola en polvo de las rocas! 
¡Volad páginas todas deslumbradas! 
¡Olas, romped con vuestra agua gozosa 
calmo techo que foques merodean!

Versión de Javier Sologuren



Aquí 

7.7.14

SAWBONA


Hay una tribu africana que tiene una costumbre muy bonita. 
Cuando alguien hace algo perjudicial y equivocado ellos llevan a la persona al centro de la aldea, y toda la tribu se acerca y lo rodea.  
Durante dos días ellos le dicen a la persona todas las cosas buenas que él hizo.
La tribu cree que cada ser humano viene al mundo como un ser bueno. Cada uno de nosotros deseando seguridad, amor, paz, felicidad.
Pero a veces, en la búsqueda de esas cosas las personas cometen errores.
La comunidad percibe aquellos errores como un grito de auxilio. 
Entonces ellos se reúnen para enderezarlo, para reconectarlo con su verdadera naturaleza, para recordarle quien él realmente es, hasta que se acuerde totalmente de la verdad de la cual el se había desconectado temporariamente





Y como castigo harás cosas muy bellas,
 eso es lo que Dios dice verdaderamente al hombre
 después de su falta











2.7.14

LOS OJOS

Omar Alej


Te saludo
y te abrazo
en todas las formas humanas
supongo de ti,
además de las semillas del té,
los ojos con los que luna
siente bailar a los peces
y escucha ladrar a los perros.

Después del invierno
algunas fotos dirán:

-te sienta bien la neblina,
los brazos recogidos
buscando alcanzarse,
te queda bien
ese cristal sobre la mejilla
que en verano
sería una lagrima-.
O.a

26.5.14

ME VISTE




Y preguntaste cuál era mi poema favorito, y yo quería contarte una pequeña y confusa historia, sobre un verano tormentoso y zapatos llenos de barro, sobre un techo y las uñas recortando círculos y líneas, y sobre el agua que no es suficientemente profunda todavía, acerca de un gato castrado y su encuentro casual con una luciérnaga (...)sobre un hombre joven que habla incesantemente de pianos una pequeña y confusa historia sobre gorriones que se precipitan hacia la rejilla del calefactor, y sobre ese malicioso baño de polvo que es cada vez más parecido al dolor, y acerca de las carreteras, y un tercio de cielo despejado, suficiente al fin, y sobre los abrazos hacia dentro, sustancias con nombres complicados, por lo cual es útil endulzar y mentir, pequeña hoja, pequeña mariposa y pequeña niña, y sobre enrolladas alfombras rojas, sobre la mejilla pegada a las baldosas y sobre la frialdad más real que cada célula, una pequeña historia confusa con nosotros siendo, demasiado tarde, llamados a lavarnos las manos.

Rita Chirian





26.3.14

NIÑOS

El niño mudo
(Federico García Lorca)

El niño busca su voz.
(La tenía el rey de los grillos.)
En una gota de agua
buscaba su voz el niño.

No la quiero para hablar;
me haré con ella un anillo
que llevará mi silencio
en su dedo pequeñito.

En una gota de agua
buscaba su voz el niño.
(La voz cautiva, a lo lejos,
se ponía un traje de grillo.)















IMPERFECCIÓN

Crecí sabiendo que si algo no me gustaba
la puerta estaba abierta
y que podía irme cuando quisiera
nunca estuvo en discusión,
sin embargo, cuando recuerdo
todas las veces que armé la valija
siento escalofríos, como si en el fondo,
despedirse de lo duradero
fuera una imperfección



Paula Oyarzábal (Córdoba, Argentina, 1979) 









SOLO

   Ninguna sensación se compara a la tristeza de haber perdido a tu pareja de baile









20.3.14

Nubes




A continuación una asociación.- Cuando iba al Preescolar la maestra forró mi libro de trabajo y pegó una estampa que tenía mi nombre e iba acompañada de unas nubes, desde entonces siempre he asociado Claudia con los cirros, los cúmulos y los estratos. Un dato curioso, en la primaria me enteré que nube en inglés era cloud y se pronunciaba claud, casi como claudia, bueno eso lo reafirmó je, también es frecuente que a menudo me encuentre en las nubes. Bueno esa es la breve historia.

Claus Palacios




8.2.14

LA PRIMAVERA


"La tristeza te hace ser una persona más profunda. Te permite explorar los perímetros de tu alma. La tristeza es el único umbral hacia ciertos niveles de conciencia, y es un duro maestro desafiante. A través de la tristeza puedes explorar cada aspecto de tu lado oscuro –rabia, dolor, abandono, terror, soledad-, y estos son aspectos de la herida sagrada que en nuestras vidas cotidianas usualmente tratamos de ignorar. La tristeza te fuerza a mirar esas partes de ti misma que no están sanas todavía. Si puedes mirar a la tristeza como una enseñanza, crecerás. El dolor de la tristeza no es el único maestro en esta vida, pero si es observado adecuadamente, con conciencia y el corazón abierto, es uno de los más grandes maestros de todos. Las semillas de la sabiduría y la iluminación están plantadas dentro de las heridas de la tristeza. Lo que se ha perdido solo puede regresar a nosotros nuevamente de un modo superior".

2.2.14

EL ETERNO VIAJERO


P
ara suplir nuestras interminables conversaciones, siempre que te ibas de viaje nos llamábamos y nos escribíamos cartas. Las hojas de papel nunca bastaban para que nos dijéramos lo que nos sucedía, a ti en un ambiente nuevo y a mí en el que conoces de sobra porque lo hicimos juntos. Por más cuidadosos que fuéramos siempre se nos olvidaba registrar algo.
Para evitar esos huecos se te ocurrió que lleváramos cada uno un diario a partir de nuestra despedida en el aeropuerto o en la estación. Ese registro siempre me ha hecho imaginar que no te has ido, por eso de una vez comienzo mis anotaciones en este cuadernito y no en una libreta, como siempre.
Los arreglos para tu viaje fueron muy complicados. Decidir qué ibas a meter en la maleta nos tomó horas, aunque mucho menos que ordenar en fólders los textos que pensabas corregir una vez más. No dispuse de un minuto libre para ir a la papelería, así que estoy usando el cuadernito que nos mandó Almudena Grandes: El lector de Julio Verne.
Me encanta, porque tiene aspecto de útil escolar, lástima que sea tan delgado. Mañana compraré una libreta gruesa (donde copiaré lo que escriba hoy) y luego otra y otra, porque tu viaje esta vez será muy largo. Por favor, tú también escribe el diario, pero no en papelitos sueltos, sin fecha, que luego tengo que ordenar como si fueran partes de un rompecabezas.
II
Parto de lo que vivimos apenas esta mañana. Por tomarnos un último café, se nos hizo tarde para ir a la estación. Pese a ser domingo, nos topamos con cuatro manifestaciones y un tráfico endemoniado. Estuvo en peligro tu mayor orgullo: jamás haber perdido un avión o un tren. Para colmo surgió otro inconveniente: todos los estacionamientos llenos. Coincidimos en que te fueras caminando a la estación para registrarte mientras yo me estacionaba. Tardé mucho en lograrlo. Cuando bajé del coche me di cuenta de que habías olvidado tu bufanda. La tomé y corrí tan rápido como me lo permitieron los zapatos de tacón alto.
Si me hubiera puesto botas quizás habría llegado a la estación antes de que te pasaran al área destinada a los viajeros. Intenté convencer a un guardia de que me permitiera pasar hasta allí para entregarte tu bufanda. Se negó. Le supliqué y hasta lo hice partícipe de tu vida (cosa que detestas), explicándole que te ibas a una ciudad que estaba a 40 bajo cero. Se estremeció como si fuera él quien iba a padecer un clima tan adverso.
Me da vergüenza confesártelo, pero odié a ese hombre sólo porque cumplía con su deber. Traté de ablandarlo llamándolo oficial, pero fue inútil. Me resigné a renunciar a nuestra despedida y al invariable intercambio de recomendaciones y promesas:Júrame que no te quedas triste.Procura dormir en el camino. Cierra muy bien la puerta. Te llamo en cuanto llegue.
Debo haber tenido una cara terrible, porque el guardia al fin me permitió pasar. Entré en el andén en el momento en que subías la escalerilla con la cabeza vuelta hacia la entrada. Sé que me viste, oí que me gritaste algo que no alcancé a entender. Supongo que repetías la promesa habitual: Te llamo en cuanto llegue.
Sentí desesperación, necesidad de abrigarte el cuello y corrí pegada a las vías, pero no alcancé el tren y mucho menos a la altura del vagón en que ibas. Te imaginé quitándote el abrigo y metiendo al maletero la mochila con el libro que quisiste llevarte, los fólders, una colección de bolígrafos bic de punto grueso y al fondo de todo la Mont Blanc de la edición Schiller que te regalé para tu cumpleaños.
Te fascinó desde que la viste anunciada en una revista y decidí comprártela en secreto. De otro modo me lo habrías prohibido, bajo el argumento de que: es demasiado cara. No gastes en mí. Por hacerte un obsequio recibí otro maravilloso: tu expresión de felicidad cuando probaste la pluma en una servilleta de papel.
Mejor no recordar tanto. Vuelvo a lo de esta mañana. Cuando el tren desapareció en la curva me eché tu bufanda sobre los hombros. Sentí la misma tranquilidad que cuando estás de viaje y me pongo tus calcetines o tu suéter que siempre huele a esa loción barata que prefieres.
III
Al salir de la estación no pude recordar en dónde había estacionado el coche. Durante el tiempo que caminé para encontrarlo se me olvidó que te habías ido y llamé a la casa para decírtelo. Claro que no obtuve respuesta. Imaginé los cuartos vacíos, silenciosos y sentí apremio de llenarlos con el rumor de mis pasos. A pesar de mi urgencia me detuve en una librería. Recorrí todos los pasillos, miré cada anaquel, me asomé a las mesas de novedades.
Mi comportamiento despertó las sospechas de los empleados y de una mujer-policía multicolor: cabello granate, párpados azules, mejillas cobrizas, labios fucsia y uñas verdes. Adiviné sus dudas para elegir esa paleta y el tiempo que le habría tomado maquillarse. Acabé por admirarla y le sonreí, pero ella siguió observándome desconfiada, lista para actuar en caso necesario.
La situación habría sido menos incómoda si le hubiera dicho a la mujer-policía que si iba de un lado a otro se debía a que estaba haciendo comparaciones entre los libros para llevarme el más grueso, el que me aloje y me acompañe durante el primer techo de tu ausencia. Después de consultar índices y hacer sumas me decidí por Los Thibault. Sus seis tomos alcanzan mil 830 páginas con letra pequeña. Tomando en cuenta que mi trabajo me deja poco tiempo libre, calculo que leer esta novela me tomará muchos meses, aunque menos de los que tardarás en regresar.
Si estuvieras aquí y te mostrara mi primera compra desde que te fuiste dirías: Este libro lo tenemos. ¿Para qué trajiste otro? Pues para no ver tus anotaciones en los márgenes, las marcas que dejaste, la ceniza de tu cigarro que cayó entre las hojas. En las circunstancias actuales, encontrarme con esas huellas me lastimaría.
IV
En cuanto abrí la puerta te grité el saludo de siempre, ya sabes cuál. Subí a tu cuarto rápido, como si estuvieras esperándome. No estabas, pero encontré la ropa que dejaste tirada, el encendedor que diste por perdido y la cachucha con que te protegías de la luz artificial para ahorrar vista, según tus propias palabras.
Luego hice lo de siempre al mediodía: bajé a la cocina para hacer café. Aunque no lo creas resulta muy difícil y requiere de cierto valor preparar una sola porción de lo que sea cuando siempre has hecho dos. Con la taza en la mano salí al patio y puse a funcionar la fuente para que subiera el rumor del agua que te recuerda el mar.
Ya casi llené el cuadernito de Almudena. Le pondré la fecha de hoy: 26 de enero. Mañana escribiré en la primera libreta de las muchas que tendré que llenar contándote mi vida hasta el día en que vuelvas. Ya sé que esta vez no será pronto. En cierta forma es mejor: me darás tiempo de cumplir con todos tus encargos, entre ellos encontrar la pluma negra con la que tenías mejor letra. Esto me recuerda otro de mis pendientes: descifrar lo que escribiste en hojas sueltas las noches anteriores a tu viaje.
Hice una pausa. Me levanté del escritorio porque reapareció frente a tu ventana el colibrí que tanto te gustaba. Si él regresó, es imposible que no regreses tú.

CRISTINA PACHECO